|
|
El Botox es una forma diluida de la toxina botulínica, que hoy en día se considera uno de los tratamientos que ofrece mejores resultados para eliminar las arrugas. Tras su infiltración con una aguja extra fina en el músculo debajo de la piel de la zona que se desea tratar, la toxina actúa inhibiendo por relajación el movimiento muscular. Con este efecto se pretende que desaparezcan las arrugas y por tanto proporcionar un aspecto más juvenil en la piel.
En abril de 2002 obtuvo la aprobación oficial en EE.UU. para aplicarse en esta área de la estética. Las ventas se incrementaron de manera exponencial.
Tiene una duración temporal: el efecto ronda de 3 a 6 meses; lapso después del cual debe renovarse la dosis, rara vez se han dado casos de efectos secundarios como reacciones alérgicas, rigidez facial, náuseas.
En la actualidad se comercializan toxinas botulínicas genéricas con nombre parecidos pero de distinta procedencia. Botox es una marca registrada de Allergan y no puede usarse dicho nombre como genérico; sin embargo puede haber médicos aplicantes que lo hayan hecho. El paciente debe ser informado de la procedencia del medicamento y de la marca de la toxina a aplicarse.
Indicaciones del Botox
El margen de actuación del Botox es amplio y sus aplicaciones son varias. Entre ellas, se puede destacar:
1.- Tratamiento de las arrugas faciales
2.- Tratamiento de la hiperhidrosis
3.- Distonías focales (blefarospasmo, espasmo hemifacial, distonía cervical, distonía oromandibular, distonía laríngea o disfonía espasmódica, …)
4.- Espasticidad (en concreto, en la espasticidad presente en pacientes con parálisis cerebral)
El uso del Botox es en extremo delicado. En primer lugar, hay que tener un conocimiento preciso de la anatomía humana, así como del manejo de las dosis y los instrumentos. Entre los efectos colaterales más reportados se encuentran: parálisis facial, ptosis palpebral o caída del párpado y cefaleas (12 a 24 horas después de la aplicación). Sin embargo, la distorsión no es para siempre. Después de cuatro o seis meses, el desagradable efecto habrá desaparecido.
|
|