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En la actualidad aún no hay estudios científicos que aseguren que la celulitis puede ser curada.
Es difícil escapar de ella y hasta el presente no hay mejor alternativa para prevenirla o mejorarla que los ejercicios físicos y, entre ellos, la bicicleta. También es recomendable subir y bajar escaleras, trotar, para ejercitar principalmente las piernas y los glúteos que son las zonas donde suele acumularse la grasa en mayor medida. Procurar mantener un peso adecuado.
Es importante cambiar nuestros hábitos y no caer en la vida sedentaria, pues por causa de la rutina pueden aparecer en mayor medida la celulitis y las estrias; es recomendable caminar diariamente, aunque sea dar vuelta el parque y no pasar el día mirando la televisión.
No está demostrado que beber agua o aplicarse cremas resuelva la presencia de la celulitis; por el contrario, tratándose de las cremas, sus resultados son controversiales y si se producen suelen aparecer a largo plazo. Es preciso alertar sobre la mayoría de las cremas anticelulitis y tener cuidado con sus componentes, que suelen ser en buen número (promedio de 22 a 30 sustancias) como la gincobilova o el ácido retinoico; algunas de estas sustancias pueden producir una reacción alérgica, dermatitis de contacto y prurito.
La alimentación que propicia la celulitis suele ser la denominada "comida chatarra"; también el exceso de harinas (abundancia de arroz); también la ingestión de bebidas gaseosas (sodas) por su alto contenido de azúcares, que son captadas por la sangre y que después se acumulan en la epidermis en forma de grasas. Se recomienda que la alimentación no tenga exceso de grasas; que el menú familiar no tenga el ingrediente arroz en demasía, sino más bien las verduras y las frutas.
La endermología (endermology), los masajes, aunque sean enérgicos y dolorosos, puede ayudar en el tratamiento, pero no garantiza la curación; puede mejorar parcialmente, según la naturaleza del paciente y su estado físico general.
La liposucción, que es la extracción quirúrgica del exceso de grasa epidérmica, no resuelve esta afección; pues la acumulación de grasa aparecerá inevitablemente si el paciente no cambia sus hábitos y procura alimentarse sanamente y recurrir a los ejercicios físicos. De igual manera, la mesoterapia tampoco garantiza la solución del problema.
La cirugía suele ayudar en mayor medida cuando se produce el corte o desprendimiento epidérmico de la capa grasosa. Este recurso sólo es recomendable cuando la celulitis ha alcanzado niveles alarmantes que afecta la calidad de vida de la paciente.
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